Puede decirse que el ser humano desde que nace es un ser social, destinado a vivir en un mundo social y que, para ello, necesita la ayuda de los demás. Ese ser social, además, se va haciendo poco a poco a través de la interacción con los otros, en un proceso continuo de socialización. Así, el proceso de socialización será el proceso de aprendizaje de a) las conductas sociales consideradas adecuadas dentro del contexto donde se encuentra el individuo en desarrollo junto con b) las normas y valores que rigen esos patrones conductuales. Es más, a medida que los niños maduran física, cognoscitiva y emocionalmente buscan su independencia de los adultos, por lo que el necesario paso del control externo al autocontrol hace imprescindible la interiorización de las normas y valores característicos de la cultura donde deben insertarse.
La familia realiza un papel protagonista en el desarrollo de los niños ya que dentro de ella se realizan los aprendizajes básicos necesarios para el desenvolvimiento autónomo dentro de la sociedad: valores, lenguaje, control de la impulsividad, entre otros.
La familia va moldeando las características psicológicas del individuo durante el tiempo que permanece bajo su custodia. Sin embargo, no tiene un poder absoluto e indefinido sobre el niño puesto que:
- Ciertas características pueden estar al menos parcialmente definidas cuando el niño nace.
- Otros contextos socializadores (escuela y compañeros) influyen sobre el niño de forma paralela a la acción de los padres.
- La familia se encuentra bajo la influencia de factores que se condicionan y determinan su funcionamiento.
https://www.ehu.eus/documents/1463215/1504276/Capitulo%2BXXIV.pdf
https://redsocial.rededuca.net/familia-agente-socializacion


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